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Inolvidable Meghalaya.

Tras recuperar fuerzas volvemos decididos al ataque. De nuevo y sin pensarlo dos veces nos encaramamos a las montañas, sabemos que el llano de Assam sería más facil pero el perdernos en los bosques de los Khasi y conocer a esta tribu del estado de Meghalaya, que se rige por un sistema matrialcal, es una de las razones por las que hemos venido hasta aqui, por lo que, no serán unas cuantas cuestas las que nos paren.

Tranquilos y felices de dejar atrás el tráfico del llano, tomamos una estrecha y solitaria carreterilla que entre un verde y frondoso bosque, nos iba a dirigir hacia las montañas de la tribu Khasi.

mosaico caras khasi tribe
Nos costó una veintena de pequeños cruces de vecindario (en los que al preguntar por la dirección, los vecinos nos invitaron a té con galletas y nos hicieron regalos como arroz, limones y una especie de fular de algodón típico de la zona llamado «gamusa») y también un par de rectas en las que si o si, cualquier hijo de vecino tendría la seguridad de estar totalmente fuera de ruta, perdido entre los campos de arroz ya cosechado en esta época del año.

La encontramos finalmente cuando el maestro de la aldea nos dirigió con su bici al último cruce en el que ya no teníamos forma de perdernos. Cuando terminó de explicar y traducir a todos los chavales del pueblo (que se habían venido uniendo a lo que ya parecía una cabalgata) quienes erámos, lo que hacíamos, los porqués y lo que el añadía de propia mano, entonces y solo entonces marchamos viendo como un montón de gente desde el cruce, agitaba sus manos al aire en gesto de despedida.

«De nuevo- me decía Aitor- otra experiencia que nos vuelve a enseñar que no hay color entre carreteras generales y secundarias, de unas a otras uno encuentra dos lugares totalmente diferentes, opuestos. Incluso estando a unos pocos kms una de otra. Recuerda ayer – el día anterior habíamos cruzado por unos kms una general- no solo el tráfico, sino la gente, los encuentros.Esto es calidad, no en el avanzar, sino en el resto que al final, para mí es lo más importante.»

Bosques, cuestas, bosques, sonrisas, cuestas, jungla y sonrisas y así subimos de nuevo a Meghalaya, esta vez más fuertes, con el ritmo del viaje ya cogido y preparados para lo que viniese.

La sencillez, simplicidad y los ritmos naturales aunados a la limpieza y el respeto por el entorno se trasformaron a más y a mejor según ascendíamos, la cosa era directamente proporcional, la mejor de las motivaciones para seguir subiendo a ritmo y con ganas. En esta zona incluso los lugares de descanso son de alta calidad…

SAMSUNG CSC

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La simpatía que los Khasis nos iban provocando y el interés por el tema del matriarcado y de saber más sobre como eso marca una diferencia o no en una sociedad, nos hicieron ir acampando siempre, cada día, cerca de gente.
En la tarde y aún con unas cuantas horas de luz, nos parábamos en alguno de los escasos pueblos y dejábamos que sucediera algún encuentro, algún acercamiento, entonces y tras una charlita en la que el otro saciaba su curiosidad y se enteraba de quienes somos, de dónde venimos, de que es lo que tenemos ahí dentro de las alforjas… les acababamos explicando lo de siempre:

-Tenemos todo aqui, no os tenéis que preocupar por nosotros. Esto que parece una bicicleta es realmente una casa andante, solo necesitamos un sitio, un lugar en el que instalarnos y pasar la noche a salvo.

Sabemos de sobra que a salvo estamos pero es la forma o excusa que se nos ocurre (o la de «un sitio a cubierto») para que nos dejen un lugar, lo cual siempre han hecho encantados.

mosaico momentos

Ha habido de todo: en una iglesia, en casas con familias, en centros comunales…. pero siempre fuera donde fuera no ha faltado el fuego, la hoguera en la noche alrededor de la cual tod@s, nos hemos sentado como cada día ellos hacen: muy juntitos, en sillas bajitas, juntando nuestras manos al frente para que el calor en las palmas (y en las puntas de los pies) ayudara a calentar el resto del cuerpo.
Cercanía, roce, tranquilidad y sensación de aún tan lejos: estar en casa.

Sonrisas y siempre alguien que hablaba inglés para comunicarnos y traducir. Dulces e inolvidables momentos en las noches junto al fuego en los que íbamos aprendiendo sobre ellos, sus vidas y algunas curiosidades como que el bambú, si es verde, para quemarlo en la hoguera hay que romperlo o hacerle un agujero pues sino, estalla. Bambú que aquí crece por doquier y que usan para todo… construir casas, mesas, sillas, bancos, cucharas, cocinar dentro de el colocado sobre las brasas, calentarse….

Una de las cosas más diferente a todo lo que nunca antes vimos, fué a los hombres cuidando de los niños, cargando los bebés incluso en el trabajo (llegamos a ver hasta un zapatero liado en la faena con el niño dormido) siempre colgados a la espalda con una manta alrededor.

mosaico hombres con niños
Y algo más sorprendente e inesperado: los chavales, los de entre 9 a 15, 16 años. Nunca antes vimos chicos de esa edad lavando la ropa de toda la familia; siempre hemos visto esa tarea en niñas, mujeres o incluso hombres, nunca antes en chicos.
Pero la mayor diferencia de todas la vivimos en nuestras carnes y a menudo nos hizo reir, nuna antes he escuchado tanto la palabra «madam». Aquí era yo la que decidía, la que había de hacer los registros en los hoteles y firmar cualquier cosa oficial o papel que hubiera que firmar, es la mujer la que está al cargo, la que hereda, la que pasa el apellido, la figura principal y por lo tanto yo lo era. Aitor es simplemente mi marido, un añadido sin demasiada importancia.

Habíamos descubierto en una de las paradas en un pueblito sin hotel de ningún tipo, que existen unas casas del gobierno las cuales usan sus oficiales como hoteles y que pidiendo permiso de antemano en las oficinas correspondientes, podíamos acceder a ellos: baratos, lujosos, limpios y tranquilísimos. Por eso tras cruzar las montañas y llegar a la Shillong (la capital) decidimos intentarlo de nuevo.

Esto nos llevó a las oficinas, en este caso y al ser ciudad, un par de enormes edificios y como siempre en todos los paises….
– Ahora a aquella ventanilla, no, ahora a aquella otra…
De pasillo en pasillo y siempre yo con los pasaportes en mano, era la que hablaba y a la que se dirigían, Aitor era invisible y estaba encantado con el tema.

Finalmente llegamos a la jefa principal, una mujer de unos 50 años de pelo negro y formas anchas, tranquila, elegante y segura de sí misma, con la que tomamos un té mientras todo el tema burocrático se iba haciendo y la que nos contó algo interesante:

-Nosotras- nos decía mientras nos miraba tras sus gafas de pasta- a veces delegamos responsabilidad en los hombres, en eso no tenemos problemas. Como siempre hemos tenido el mando y el poder, no tenemos miedo a perderlo, por lo tanto no tenemos miedo a que los hombres nos quiten el puesto y por eso no nos importa delegar, hay hombres que también tienen poder, a nosotras no nos importa, a veces lo compartimos. Ellos también pueden hacer.

Encantados salimos de aquella oficina y casi enamorados de aquella mujer gracias a la cual, tuvimos una estancia a precio de risa en una de las mejores habitaciones que nunca vimos.

Y de ahí a la guinda del pastel: los puentes vivientes de Meghalaya.

megalaya5

Un buen amigo fué quién nos habló de ellos pues nosotros, no sabíamos ni que existían.
Hechos con las raices de los árboles que dirigidas con el bambú se van entrelazando unas con otras y finalmente, tras muchos años, forman estos increíbles puentes en los que uno se siente trasportado a mundos de duendes, elfos y magia.

mosaico puentes

Algo increíble y realmente digno de ver, pues por más que lo expliquemos o más fotos que colguemos nunca podremos hacer honor al lugar, al espacio, a los puentes, al estar allí. Maravilloso.

Merecieron la pena las cuestas, y las más de 3.000 escaleras que tuvimos que subir y bajar para acceder a ese lugar en el fondo del valle en que la jungla esconde dicho tesoro.

mosaico aitor y yo

Y como siempre, todo continuamente cambia, también tuvimos un buen susto que nos hizo temblar de miedo y, no, no fué el terremoto del vecino estado de Manipur (que si, que nos hizo temblar en la noche y pasar bastante miedo) sino la noticia de que el gobierno Hindú había decidido de la noche a la mañana pedir un permiso especial a los turistas que quisieran estar en estas zonas, y que debido a esa ley si queríamos seguir con nuestro viaje teníamos que cruzar India entera en tren (mas de 2000 kms) para conseguir el permiso en Delhi, de otro modo, teníamos de repente cerrado el acceso a Mianmar.

La pesadilla duró unos días y fuimos bastantes los turistas y viajeros que nos encontramos en un buen marrón pero, debido a presiones burocráticas, los Hindúes se arrepintieron y deshicieron de nuevo de la noche a la mañana tal ley y así, se pasó el susto.

¿Lo bueno del caso?…que mientras buscábamos e intercambiábamos desesperados con otros viajeros información de lo que estaba pasando, nos encontramos con un enlace en la red de un estado vecino del que hasta ahora no habíamos oido ni hablar: Nagaland.
Fué ver el reportaje de un español que estuvo allí y decidir que costara lo que costara queríamos ir y ver eso con nuestros propios ojos.

Asi fué que de un plumazo, borramos de nuestras mentes todo plan y reinventamos el viaje, ¡¡¡ plis, plas !!!: en vez de seguir hacia Myanmar nos iríamos al norte (un desvío de 800kms).

Aún relamiendonos de tanta belleza y hospitalidad, emprendimos un nuevo e inexperado camino que nos iba a trasportar no tanto en el espacio sino en el tiempo, pero eso….
eso dejémoslo para la siguiente, que por hoy, ya hemos charlado bastante.

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5 comentarios el “Inolvidable Meghalaya.

  1. Laura y Aitor, que envidia sana me dais, fundamentalmente por conocer a tantas personas de culturas diferentes a la nuestra, que os enriquecen como seres humanos. Lo de la sociedad matriarcal que nos habéis contado en este capítulo, me ha encantado y esas fotos de los varones con sus bebes pegados a su cuerpo, mientras trabajan, me enternecen. Gracias por compartir vuestras experiencias con nosotros y cuidaros mucho. Pilar.

  2. Me encanta!!! voy a seguir vuestros pasos, voy a reseguir vuestra huella, voy a pisar vuestra sombra…porque sois como la frase de Voltaire que dice; “si alguna vez ves saltar a un banquero suizo por la ventana, salte detrás, seguro que hay algo que ganar”…pues eso.

  3. Kaixo bikote!! Ai ene! si no lo leo, no lo creo. India matriarcal!… Izugarri kronika ederra eta interesgarria. Mila, mila esker konpartitzeagatik.
    Hortik pasatzea gomendatzen didazue?
    Besarkada handi bat.
    yoly

  4. Ohhh!!..trasmites tantas ganas de salir corriendo para allá!!!…DISFRUTEN por los pobres mortales que aún no arrancamossssssss!!…ABRAZO JOSÉ!!!

  5. Me encanta amiga, super interesante esta gente que vive con el sistema matriarcal… Y más experiencia que os lleváis pal cuerpo!!! Algún día tendríamos que hablar de escribir un libro (si es que no lo has pensado ya) esta vida vuestras debe de ser recordada y contada de generación en generación.

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