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Jugando a la Oca en Central Asia.

Algo increible ha sucedido… ¡¡nos hemos echado una partida al juego de la Oca!!. Lo inaudito ha sido nuestro contrincante: el Cosmos, y lo más singular del caso es que nosotros hemos sido las fichas.

Sucedió en el mismo momento en que salimos de Samarkand en dirección a la frontera que habíamos elegido para entrar en Tajikistan y que se haya a tan solo 40kms al Este de ésta mítica y bella ciudad que atrás dejábamos: allí comenzó la partida. Resultó que la frontera estaba cerrada y fué algo así como “de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente”. Lo duro, fué que “la corriente” nos hizo recorrer 400kms extras para poder entrar por la siguiente linea fronteriza; lo bueno, es que nos llevó a recorrer la zona del sudeste Uzbeco en que las montañas comienzan a aparecer junto con unas gentes totalmente diferentes que nos empezaban a hacer sentir la cercanía del pueblo Afgano. Nada que ver (ni el terreno ni sus gentes) con el Uzbequistán que hasta ahora habíamos conocido. Pero, no nos podíamos dormir en los laureles y cruzamos rápido estas tierras porque la partida continuaba y tras la frontera nos tocaba tirar.

En el centro del tablero y como premio, el motivo por el cual salimos de Europa en dirección al Este y en medio del invierno: recorrer la “Pamir Higway” (mítica carretera que atraviesa la cordillera de Los Pamires y que 4 años atrás cuando pedaleamos estas tierras en dirección opuesta, no pudimos realizar por no tener material adecuado para las bajas temperaturas que a tal altitud uno tiene que enfrentar).

 

Los dados nos hicieron avanzar hasta Dusanbe (la capital de este país) dónde descubrimos que los Tajikos no solo comparten con los Iranies el idioma sino también la forma de conducir que siendo ciclista, te hace jugarte el pescuezo a cada segundo. Aún así llegamos al camping donde sabíamos que tendríamos toda la información sobre los permisos y demás papeles que habíamos de sacar para alcanzar nuestra ansiada meta.

En esta casilla del tablero resultó que además teníamos regalo: un paquete de Ternua (nuestro sponsor, que nos cuida como una madre, o mejor, como una dulce abuela) con un par de buenos sacos de dormir, y buenas chaquetas para el frío nos esperaba en las manos de un amigo que se había ofrecido a recibirlo en su casa. Con ese material y el que ya teníamos, estábamos preparados para las más altas cumbres y el más duro frío.

 

Fué entonces cuando el Cosmos (que juega con ventaja todo hay que decirlo) nos dejó boquiabiertos con su jugada, un “de oca a oca y tiro porque me toca” seguido de un “dados a dados y tiro porque me a tocado”. Nos dieron la noticia nada más llegar: la Pamir Higway está cortada…bloqueada, cerrada al paso pues en la zona de Khorog había habido disturbios entre las diferentes etnias que allá conviven y el paso estaba prohibido a los turistas, es más, la carretera está cerrada incluso para la gente del país. Supuestamente esto había sucedido días atrás y ahora todo andaba más calmado, incluso, comenzaban los rumores de que en breve se volvería a abrir pero… todas las informaciones eran confusas y la única forma real de pasar era poniendo dólares por delante en cada control de policia. Algunos turistas se aventuraban a ir pero, parece que volvían y entre los que se encontraban en el camping había gran confusión y decepcionados estudiaban un cambio de planes en su recorrido. Así hicimos nosotros, pues ahora era nuestro turno de tirada y tras una noche de mover los dados en el cubilete (barajando posibilidades y aceptando esta aparente derrota), tiramos y movimos ficha saliendo al dia siguiente con un nuevo propósito: no perder el visado de china. (no sé si recordáis que en Uzbequistán nos habían dado un visado de tres meses chino pero, con una inesperada restricción que era entrar antes de veinte días y debido a ello, lo habíamos dado por perdido). Al menos podríamos continuar con nuestro viaje sin tener que perder tiempo y dinero en conseguir un nuevo visado.

Las informaciones que nos dieron otros ciclistas que allí se hallaban es que iba a ser de nuevo batallar contra el reloj, pues las carreteras parecían ser malas y teníamos algún puerto de montaña en el camino. Tal arriesgado era el propósito que la gente comenzaba a apostar entre si conseguiríamos o no nuestro nuevo cometido.

 

Así se fué sucediendo la partida, avanzando hacia China, pero la mala suerte reiterada hizo que en las siguientes tiradas nuestros dados no pasaran el dos y avanzábamos tan lento por el tablero (debido a contrarierades y pequeños problemas que nos iban retrasando) que hasta empezamos a mirar de reojo al Cosmos sospechando que de algún modo habia trucado los dados. Era tan lento nuestro avanzar y tantas las contrariedades que empezaban a hacer imposible la hazaña debido al retraso y, conscientes de que no llegábamos, cambiamos alguna de nuestras reglas de juego, nos tapamos los ojos para tirar esta baza y decidimos empezar a parar algún camión que nos cargara junto a las bicis y nos hiciera avanzar unos 100kms. Con tan sólo eso podríamos llegar seguro antes de que el tiempo de entrada caducase.

Tiramos de nuevo temblando literalmente pues la cercania de la meta nos hacia pensar por primera vez en la posibilidad de perder esta reñida partida: o caíamos en la oca que nos rebotara a la siguiente, o iba a ser dificil alcanzar a nuestro contrincante que con una media sonrisa nos observaba altivo adivinando nuestra inseguridad. Tiramos pero…. no fué suficiente para alcanzar la casilla que necesitábamos pues, aunque conseguimos parar un camión, tan solo nos acercó 30kms hacia adelante lo cual nos hizo renegar hasta de habernos subido. Aún así no perdimos la esperanza y seguimos jugando viendo como nuestro adversario caía en el calabozo y las siguientes dos tiradas eran nuestras….seguimos y seguimos en nuestro avanzar y en nuestro continuo (por primera vez en todo lo que llevamos de viaje) mirar al retrovisor a ver si venía algún otro camión que nos pegara otro empujón pero….nada, los dados parecían no querer pasar de tres.

La partida fué reñida en esta parte final en que el rostro de nuestro adversario se tornó serio y su arrogancia se transformó en preocupación, lo cual nos hizo (lo confesamos) engrandecernos en momentos.

 

Momentos los hubo para todo en este recorrer casillas, en las que a veces caímos en interesantes lugares como aquella noche que pasamos en una casa del altiplano Kirgyz en que ya no hay nada ni nadie, solo llanura, pues en estas fechas los nómadas que en primavera las pueblan ya se han retirado a tierras más bajas con los caballos y el ganado. En esa única y humilde casita en muchos kms a la redonda caimos con la suerte que el cubilete nos trajo de esa baza y fué así, que compartimos la noche con la joven pareja que alli se hallaba y con un par de muchachos que junto a ellos cuidaban de las vacas, ovejas y caballos. En esa noch,e descubrimos algo más de la vida de los Kirgyz; fué gracias sobre todo a la chica que tenía el don de gestualizar de tal modo que era dificil el no entenderla. Entre gestos, nos explicó que en verano también ellos viven en la yurta pero solo es posible desde marzo hasta finales de septiembre, después, se torna demasiado frío para aguantar allí y las gentes vuelven a sus pueblos con los animales menos, los que como ellos tienen una casita como ésta en que pueden sobrellevar el frio hasta finales de octubre en que se pone insoportable ya, para ellos y para los animales. Entonces descienden al pueblo donde pasan tan solo tres meses al año que según nos decía, son los que mas disfrutan:

-Aqui no hay nada, solo frío. – me decia en ruso en la mañana cuando la acompañé a llevar las vacas hasta un riachuelillo que a unos metros cruzaba la llanura.

Compartir con ella ese paseo en la mañana y el silencio, las sonrisas y el espacio, la comida y ese delicioso pan que ella misma amasa una vez por semana y que es el que alimenta junto a la carne a los duros hombres, que subidos en los caballos son los que dan la cara al frio de la mañana a la noche; me hizo sentir agraciada y agradecida. Al volver, encontré a Aitor ya preparado con los dados en la mano dispuesto a tirar de nuevo, soplandolos invitando así a la suerte a ponerse de nuestro lado.Al tirarlos, rodaron por el tablero mientras nosotros lo haciamos por la carretera en los últimos kms a la frontera, ansiosos y excitados, expectantes y entusiasmados llegamos al tiempo que los dados se paraban y vimos que una sorpresa más nos esperaba en esta partida que comenzaba a pasar de divertida a agónica: la frontera de China estaba cerrada por vacaciones durante los proximos ¡¡¡¡¡ 4 días !!!!.

Fue un pasar por el centro del tablero y de rebote caer directos en la casilla del “calabozo” en que por 4 días teníamos que esperar sin saber que sucedería pues nuestro día limite para entrar era al dia siguiente pero con 4 días de vacaciones por delante para cuando abrieran, nuestro visado estaría caducado y por lo tanto literalmente estabamos vendidos.

Podíamos escuchar la suave risa de nuestro contrincante que se tornó en carcajada cuando el dia que abrieron, el militar chino de máximo rango en la frontera nos dijo que nanai, que ni hablar que nos buscasemos la vida pues ese visado estaba caducado y la única solución era hacernos otro nuevo y sin más, siguió con su trabajo.

 

Si amigos, así es la vida esta baza fue una de las más duras de superar…. “del laberinto al 30”, cuando ya has avanzado tanto que ya rozas tu sueño de repente….¡¡¡zas!!! todo desaparece y casi tienes que volver a empezar, después de haber sufrido, y sudado lo indecible, dçandolo todo en la carretera para llegar a tiempo.

Es lo que tienen también los viajes, hay que estar preparado para todo, lo bueno y lo malo, las risas y las desdichas y si consigues colocar ambas al mismo nivel, si consigues esa ecuanimidad que te hace mantenerte a flote ante la dificultad, entonces consigues el grado de general, las estrellas en el hombro que te dan la posibilidad de ver nuevos caminos, de no quedarte lamentándote y continuar hacia adelante.

Esta partida que estaba ya terminada para nosotros, que ya duraba demasiado para continuar siendo divertida parecía estar en su punto algido para nuestro amigo Cosmos que, triunfante saboreaba ya la victoria a tan solo una tirada de acabar con todo. Pero sucedió, que mientras el tiraba y rebotaba nosotros en el calabozo disfrutamos de veras, sí: nos dirigimos a Biskek (la capital de Kyrgyzstan a unos 900kms de la frontera de China donde dejamos nuestras bicis a buen recaudo) haciendo autostop, y convertidos en mochileros disfrutamos de tres dias de conocer gentes y montarnos en coches y camiones ajenos. Fué allí que liberados “del presidio” agarramos de nuevo los dados y esta vez sin cubilete ni nada los lanzamos con fuerza y ganas sobre el tablero y al contar las casillas descubrimos que lo que nos había traido el azar era la más oscura, la más terrorifica de todas: la del fondo negro con una calavera sonriente que nos anunciaba el fín de esta partida.

Si del laberinto al 30 ya fué dificil, esto lo fué aún más: la visa de china aquí solo se consigue a través de agencia, nunca a particulares, sin escepciones, por lo que cada uno teníamos que pagar ¡¡¡ 150 dólares !!! por un visado de un mes…… ahora si que para nosotros, se acabó la partida.

 

Rabiosos cogimos cada uno de una esquina del tablero y levantándonos de nuestros asientos lo lanzamos al aire con fichas y todo, mostrando así nuestro enojo y la impotencia que nos hizo perder el control y los estribos. Nuestro amigo el Cosmos, indignado, lo cogió al vuelo y nos mandó sentar de un gritó, unió nuestras cabezas y en voz muy baja nos habló:

dijo que a veces la desgracia trae la más alta dicha, que la aparente fatalidad no era sino la más alta fortuna, pero que ignorantes por no poder ver más allá nos creíamos encerrados en un desastre que no era tal…..

Siendo sinceros os puedo decir que ninguno de los dos comprendimos tales palabras pero ambos abandonamos la sala y caminamos por largo rato perdidos y confusos. Fué cuando llegamos de vuelta al camping que comprendimos a que se referia nuestro amigo. Encontramos allí a una pareja de viajeros polacos que nos dieron la noticia y de repente entendimos sus palabras. Nos contaron que la Pamir Higway por fín estaba abierta, que todo había vuelto a la calma, que en este mismo lugar en que estabamos se podía conseguir el permiso gratis y el visado para entrar de nuevo en el país, lo daban sin ningún problema en el mismo día.

Fué poco a poco que todo se fué desvaneciendo pues en un principio continuamos confusos, algo perdidos, pero así como se abre un nuevo día, como la luz comienza a clarear y de repente radiante, aparece el sol en el horizonte que calienta e ilumina, fuimos reaccionando y trazando un nuevo plan.

Al día siguiente hicimos el visado de Tajikistan y sacamos el permiso para la Pamir junto a una pareja de ciclistas españoles que se dirigian también hacia allá, habiamos decidido en el desayuno que los cuatro juntos nos aventurariamos en esos reinos de las alturas, en esa carretera que esperaba solitaria pues aunque recien abierta, ya nadie se aventuraba a cruzar por lo avanzado del invierno pero que aquí y ahora, solo por miedo al frío no nos íbamos a echar para atrás. Lo haríamos juntos.

Fué así que aprendimos que un final solo es final cuando viene de la mano de un comienzo y que a veces es el camino más escarpado el que conduce a la cima.

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6 comentarios el “Jugando a la Oca en Central Asia.

  1. todo tiene su cara positiva…claro que si! haberos conocido y compartido “Pamir Highway” con vosotros ha sido para mi mas que un placer, un grato aprendizaje..una referencia mas en esta forma de vida que hemos elegido……
    Os deseo lo mejor….
    un abrazo guaposs

  2. Bravo Laura! Emocionante y sólo los que hemos pasado por cosas parecidas sabemos como te trastoca el alma entera estos contratiempos. Pero el cosmos juega con nosotros y te pone trampas para testar vuestra determinación pero al final abre alguna puerta para ver cuantas ganas tenemos de cruzarla.
    Un abrazo a Aitor que me lo puedo imaginar cagándose en sos a diestro y siniestro! jajajaja

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