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Irán.

Iran.

Hace más de un mes que ya entramos en este país el cual en un principio nos tuvo pasados por agua casi de forma continua y después poco a poco nos ha ido trayendo el calor y los paisajes mas secos hasta este punto en que nos encontramos: el principio del desierto del Khavir.                                                                                                                                                                                         Es quizá eso lo mas bello que hasta ahora encontramos en Iran….los desiertos.

Hace años cuando entramos me pareció un pais de “sonrisas y bigotes”. Veníamos por aquellos entonces del Asia Central, esta vez sin embargo, ha sido muy distinta: “mantos negros y miradas”, eso es lo que me ha sugerido. Todo depende de donde uno venga y también por qué parte del pais entre; nada que ver lo que recibirá ni lo que percibirá. Un Irán éste muy diferente al que antes conocimos y es que, éste país es tan grande que la enorme diversidad de sus gentes y tradiciones hace que de un extremo a otro no haya punto de comparación posible.

Los viajeros aquí son gentes honorables. Ser viajero es como antiguamente ser maestro o doctor, es casi ser un titulado. Un viajero es alguien a quien se respeta y al que todos estan obligados a ayudar. El echo de que el viajero venga del extranjero eleva el interés y la disposición al cuadrado. “A los viajeros los manda Dios”, eso se dice, y el tratarlos bien y ser hospitalario con ellos te da puntos para subir al cielo (eso también cuenta).

Al extranjero, en este país como en la mayoria de los otros, se le permite más que al propio vecino. Es quizá porque al que viene de fuera lo vemos tan diferente y curioso que nos resulta simpático y en ese asomo de curiosidad, le permitimos hacer cosas que ni nos permitimos a nosotros mismos. El vecino es uno como nosotros, es tan solo el extraño, el que viene de lejos al que se le permite.

Así ha sido que personalmente me he aprovechado y tomado algunas libertades en cuanto a las reglas de vestimenta que en este país se imponen y, he descubierto que la línea de lo permitido está mucho mas allá de lo que pensaba. Quizá es por ir en bicicleta, tal vez por ser extranjera, lo que sucede es que no ha habido problemas por pedalear en manga corta y llevar pantalones pirata, tampoco por cambiar el panuelo por un gorro y asi llevar el cuello al aire. Lo único que he tenido que soportar a cambio de esa libertad han sido las miradas, la constante atención mantenida sobre cada movimiento, cada gesto. Aparezco ante ellos como un ente que proviene de otra galaxia y las caras, gestos y actitudes de asombro a veces llegan a rozar lo cómico. Para sobrellevarlo uso lo que se llama “abrir la mirada” observar el “todo”, no poner atencion en los detalles y así puedo caminar ajena al hecho de ser un circo andante. He decidido que me merece la pena y, prefiero llevar el peso de las miradas que el calor agobiante de pedalear tapada como una momia.

Muchas de esas miradas son provenientes de mujeres y, en su mayor parte llevan agregada una sonrisa, un guiño de complicidad en las que se puede leer su simpatía por mi actitud y finalmente a mí, eso es lo que me importa: como la gente lo recibe (en su mayor parte) y, no tanto que está o no permitido.

Aitor lo tiene mas fácil, hemos descubierto en este viajar que es un tío internacional, y es que Aitor despista. En Turquía lo tomaban por Árabe, últimamente por Afgano, también pasó por Kurdo. Si es él que camina solo por la calle, nadie se gira para mirar, pasa inadvertido hasta ahora, allá donde vamos.

Estamos viajando con Mahdi nuestro amigo Iraní al que conocimos cuando en 2008 cuando cruzamos este país desde entonces mantuvimos la conexión. Se unió a nosotros en Tabriz y desde entonces no nos hemos separado por un momento. Ha cogido nuestro ritmo sin problemas y nos ha traído risas y entusiasmo extras para seguir el camino.Si algo le caracteriza es un peculiar sentido del humor que hace del camino aún mas sabroso y por supuesto, debido a que conoce el país y la lengua, todo se hace mas fácil, desde comprar a encontrar un sitio para acampar en la noche aunque, con esto no hemos tenido apenas problemas pues en ese sentido Irán es un país de lo mas facilito.

En Irán la preocupación de que alguien pueda robar es algo que no existe y eso, nos ha animado a hacer como ellos y usar los “parques de viajeros” donde la gente hace paradas para comer, pasar las horas de calor, dormir. Lugares en que los que cruzan el camino se encuentran y comparten el tiempo, el espacio…..                                                                                                               En Irán los parques publicos son a su vez, campings publicos, acampar en uno de ellos  es la cosa mas normal.

Los Iraníes son profesionales en lo que se refiere a picnic. En cualquier carretera, al borde de un camino, en un jardín o incluso bajo la sombra de los árboles de una rotonda… en cualquier lugar se les puede encontrar sentados, normalmente en familia. Una enorme alfombra de plástico, cocinilla de gas, termo de agua caliente, olla con arroz, enormes panes redondos y aplastados (finitos como la base de una pizza), tomates, pepinos, yoghourt, queso…. Y  ¡¡¡ a zampar se ha dicho!!!.

Teherán se nos atragantó. Pensábamos hacernos todos los visados hasta Pakistán pero, tras un día y medio en la ciudad, decidimos salir de ella lo antes posible; demasiado caos y polución, demasiado grande y calurosa. Sacamos los indispensables y el resto ya lo haremos en Uzbequistán, más tranquilamente.

La ciudad la pasamos en coche. Sí, aunque en el tema de dejar la bici por cualquier otro tipo de trasporte somos bastante extremistas, rudos y cabezones, esta vez hemos decidido hacer un lapsus y cruzamos la ciudad en un coche-furgo alquilado, donde nos montamos los tres con todas nuestras posesiones y pasamos todo el caos sin jugarnos el pescuezo.                                    No merece la pena, demasiado peligroso. Teherán es una de las ciudades mas peligrosas del mundo en cuanto a tráfico se refiere y éste país el número uno en accidentes. Pedalear aquÍ es literalmente jugarse la vida a cada momento y, tampoco se trata de eso.

La ruta la seguimos trazando como de costumbre: buscando alternativas.                                                                                                   Carreteras secundarias que nos acercan a rincones más tranquilos y menos transitados, a menudo eso significa que son más montañosas pero merece la pena hacer el esfuerzo extra que supone recorrerlas pues, lo que esos parajes ofrecen, insufla tanta vida al alma que todos los depósitos quedan llenos a rebosar y, por más esfuerzo que hagas y cansado que quede el cuerpo, siempre queda esa penetrante sensación de plenitud y libertad a la que nos hemos echo totalmente adictos.

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de ¡¡Plantate!! Publicado en Iran

4 comentarios el “Irán.

  1. ¡Uffff!, estoy en casita a 31º, sudando a mares y…. sólo de pensar en el desierto…… me derrito. ¡Que os sea leve chic@s!
    Fantásticos comentarios,… como siempre.
    Besos

  2. Sitting on my balcony in Hamburg short before midnight. Still warm outside. And miss the english version from your story. Hope you are fine and enjoy your trip.

  3. Hola pareja de 3, seguimos leyendo vuestros comentarios y viendo vuestras fotos con alegría de saber que seguís bien de fuerzas y salud, suerte y adelante.

  4. Hola Laura y Aitor! Muchisimas gracias por este blog que no deja de impresionarme y lo mas importante, inspirarme ya que llevo con la idea de hacer algo parecido en el no lejano futuro. Os deseo lo mejor.

    Jaime

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